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Limpieza de la piel

mayo 31, 2019

Una higiene adecuada significa mantener limpio el órgano más grande del cuerpo y también el más expuesto a los elementos nocivos.

Tener las manos limpias es especialmente importante, ya que a través de ellas se pueden propagar los gérmenes a otras partes del cuerpo. Se debe enjabonar y frotar bien toda la piel de las manos y también las zonas circundantes, incluyendo los antebrazos, las palmas, las muñecas, entre los dedos, y debajo de las uñas. Enjuagar bien usando agua tibia, y secar con una toalla limpia.

Para limpiar el cuerpo se debe de usar un jabón suave. Durante el baño, siempre usar agua tibia, ya que el agua caliente puede dejar a la piel desprovista de los aceites naturales que la protegen, mientras que el agua fría puede resecarla.

La piel del rostro requiere más atención y cuidados especiales según la edad y el tipo de piel. Al entrar en la pubertad se incrementa la cantidad de grasa, y puede ser una buena idea lavar la cara una o dos veces al día con agua tibia y un limpiador suave. Además, una limpieza facial diaria puede evitar el envejecimiento prematuro y la deshidratación y la piel limpia absorbe y aprovecha más los principios activos de cualquier producto.

La limpieza del cutis debe realizarse preferiblemente antes de irse a dormir, para eliminar las impurezas, permitiendo que la piel descanse y respire durante la noche. Conviene limpiar la piel con suavidad para no dejarla ni desprotegida ni irritada.

Durante la noche, se recomienda la siguiente rutina en limpieza de cutis: aplicar lociones o cremas limpiadoras, luego aplicar un producto exfoliante para eliminar células muertas depositadas en las capas más profundas y por último aplicar una loción tonificante que sellará la piel para protegerla de rayos solares y gérmenes del medio ambiente.