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Belleza de la piel

mayo 31, 2019

Se considera que la piel es bonita cuando es suave, tersa, firme, luminosa, radiante, lisa y sonrosada como si fuera de seda.

Tener una piel sana también es sinónimo de belleza, es decir, tener una piel sin acné, sin manchas, infecciones ni otras patologías que puedan afectar la armonía natural de la piel.

Las cualidades esenciales de una piel bella pueden perderse cuando alguno de sus componentes naturales se altera, como por ejemplo cuando:

La piel pierde su suavidad natural. La falta de nutrientes provoca que se vea afectada la producción de queratina, provocando la pérdida de hidratación y que la piel luzca reseca, tirante y rugosa, se irrite con facilidad y se descame con frecuencia. En la piel delicada los factores externos, como el frío, el aire, etc., también provocan la pérdida de suavidad.

La piel pierde firmeza: La falta del colágeno y de elastina que se producen en las capas intermedias de la piel provocan la pérdida de elasticidad. El paso de los años es responsable de la desaceleración en la producción de estas sustancias. Con el paso del tiempo empiezan a aparecer líneas finas, luego arrugas y la piel se vuelve fláccida y sin firmeza, perdiendo así la belleza de la piel joven.

Se altera el ph de la piel: Una alteración del ph de la piel, debido por ejemplo a un mal uso de algunos cosméticos o cremas de limpieza puede afectar el equilibrio de la piel y dejarla propensa a padecer infecciones, alergias, etc.

Pérdida de luminosidad: Los hábitos poco saludables como fumar, una mala alimentación, el consumo de alcohol, el estrés, el exceso de trabajo, las preocupaciones diarias y la contaminación hacen que nuestra piel se vea gris, mortecina, cansada, apagada y sin vigor, perdiendo el resplandor, la luminosidad y no luciendo ni sonrosada ni radiante. Una correcta exfoliacion de la piel puede ayudar a remediar este problema.

Para mantener la belleza de la piel debemos tener en cuenta algunos consejos para el cuidado de nuestra piel.